LOCURA COMPARTIDA POR 2 (SINDROME DE DOLORES POSEIDA)

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casos asesinos: las hermanas vazquez

Mensaje  garrido_codiciosa el Lun Oct 05, 2009 8:44 pm

el caso de dolores, poseida


El diablo se llama incesto:La noticia ocupó,durante días, la sección policial de los diarios argentinos: 2 hermanas, Silvina (21 años) y Gabriela (29), el lunes 27/3/2000, mataron a su padre, Juan Carlos Vásquez, dándole más de 100 puñaladas.diario Clarín titula:Tragedia en Saavedra: Un asesinato vinculado al Satanismo. Mientras que, en su edición del 3/4, La Nación recuerda: El diablo vive en Saavedra. o dijo Leopoldo Marechal en su novela Adán Buenosayres y hay quienes así lo creen ahora. El asesinato de Juan C.Vásquez a manos de sus hijas, con más 100 puñaladas, es el motivo que resucita esa creencia.” Los Vásquez estaba convencidos de que algo maligno habitaba con ellos en el departamento de Manuela Pedraza 5873. Mientras que, para los vecinos, esos ruidos provenían simplemente de gatos, los Vásquez creían que su casa estaba habitada por espíritus, Los 3 vivían en el barrio porteño de Saavedra desde 1997, año en el que murió Aurora Gamarra, madre de las 2 y esposa de Vásquez.Como consecuencia de una denuncia que los vecinos hicieron por ruidos molestos, los policías acudieron al departamento de los Vásquez. Escucharon gritos y voces roncas y, como nadie les abría, tuvieron que romper los vidrios de la puerta. Allí estaban: el hombre y las dos jóvenes, los tres desnudos. Silvina, mientras acuchillaba todavía al padre, gritaba: "Esto no es real. Mamita, mamita, ahora papito va a volver bueno". Los policías, "quedaron shockeados por la escena: había sangre por todos lados, el hombre ahora estaba tirado en el piso, desangrado, con un profundo corte en el cuello”.Internadas:“En caso de que haya que contenerlas, hace falta tener mucha fuerza”, señalaba una fuente de la unidad policial. Se trataba de medidas de extrema seguridad. De allí que las Vásquez
fueron internadas en dos celdas aisladas de la U27, dependiente del Servicio Penitenciario Federal que se encuentra en el Hospital Psiquiátrico para mujeres Moyano. A 4 días de cometido el parricidio, Jorge Sberna, jefe de prensa de ese Servicio, declaraba ante Página 12: “Son celdas individuales, no están esposadas, pero las medidas que se adoptaron son de extrema seguridad”. Pese a que la U27 está reservada a mujeres, la custodia de las Vásquez era, por lo menos en esos momentos, masculina.Muy pronto la Justicia y la prensa argentinas asociaron el crimen con el hecho de que Silvina Vásquez frecuentaba un centro de esoterismo llamado Transmutar. La primera hipótesis de la policía fue que el asesinato haya sido inducido por el dueño de ese centro.El sábado 1/4, luego de entrevistar al juez a cargo de la causa, la cronista de Clarín informaba que, de compro_
barse que las hermanas estaban psicóticas y que el crimen no hubiera sido inducido, según el Código Penal el caso quedaría rápidamente cerrado.Cuando el diablo mete la cola:A 4 días de ese homicidio "ritual", los periodistas Alejandra Dandan y Horacio Cecchi de Página 12, relataban que las dos hermanas Vásquez seguían encerradas "en su propio mundo de satanismo y purificación". Pese a que el parte oficial señala que ambas se estaban lúcidas y clínica_
mente estables. Silvina en repetidas ocasiones imposta la voz como si fuera un hombre, repitiendo: “Soy el Purificador, Papito ahora estás bien”. En sus conversaciones, sostiene Sberna, Silvina también revela un pensamiento mágico que no coincide con su capacidad intelectual. Es obvio un severo trastorno de la personalidad”. Por su parte, Gabriela pasa por frecuentes alucinaciones: dice que ve al diablo y escucha ruidos producidos por Satán. Silvina la acusa de mantener al diablo en el cuerpo:El muñeco saltó a tu cuerpo. Ambas deambulaban entre picos de euforia y profundas depresiones. Durante la noche del jueves 30/3,Silvina despertó repitiendo el nombre Sergio.El nombre alude al de Etcheverry, director de Transmutar, en donde Silvina figura inscripta en el curso "Gran Operador de Alquimia Fase 2". Además, ella y Gabriela aparecen registradas como alumnas de "Cómo Conocer a su Ángel de la Guarda". El dato es uno de los que permiten a la fiscalía sospechar vinculaciones de Etcheverry con el caso. Pero no es el único dato: el triángulo encerrado dentro de un círculo grabado con el cuchillo sobre el abdomen del padre es igual, según los testimonios, es igual al símbolo de Transmutar.El fiscal de instrucción José María Campagnoli, solicitó el procesamiento del caso. De todos modos, formalmente la causa no continuaría avanzando hasta que las dos Vásquez fueran evaluadas por una junta de especialistas encargada de dictaminar si son o no imputables, de acuerdo con su perfil psicológico.Los investigadores encuentran a Silvina como la más activa en el escenario donde fue asesinado Juan C.Vásquez. “La policía la vio sobre el cuerpo de su padre, y entró cuando estaba atacando a su hermana. Les fue muy difícil contenerla (Otra vez se habla de una furia incontrolable). Por su parte, en la nota que Página 12 publica el 29/3 el periodista tes
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Re: LOCURA COMPARTIDA POR 2 (SINDROME DE DOLORES POSEIDA)

Mensaje  puqkii el Mar Oct 06, 2009 6:46 pm

Como olvidar el caso de Dolores Poseida....

Me gusta mucho este capitulo....

Ellas fueron diagnosticadas con la enfermedad "Locura compartida por dos"

Una enfermedad muy rara....

Chequenla en google.... o luego publico un tema que hable sobre esta enfermedad...
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hola me gustaria que hablaras sobre un caso de mujeres asesinas el caso de clara patricia la asesina del elevador o clara la fantasiosa y marta graciela odera o martaodera monja me gustaria mucho por que casi no hay informacion sobre ellas 2 bueno espero

Mensaje  yiya murano envenenadora el Miér Ene 06, 2010 3:33 am

hola me gustaria que hablaras sobre un caso de mujeres asesinas el caso de clara patricia la asesina del elevador o clara la fantasiosa y marta graciela odera o martaodera monja me gustaria mucho por que casi no hay informacion sobre ellas 2 bueno espero tu respuesta bye
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LOCURA COMPARTIDA POR 2 (SINDROME DE DOLORES POSEIDA)

Mensaje  mistcarg2 el Miér Ene 06, 2010 1:08 pm

Trastorno psicótico compartido

El Trastorno psicótico compartido o folie à deux (literalmente "locura compartida por dos") es un raro síndrome psiquiátrico en el que un síntoma de psicosis (particularmente una creencia paranoica o delirante) es transmitida de un individuo a otro. El mismo síndrome compartido por más de dos personas puede llamarse folie à trois, folie à quatre, folie à famille o incluso folie à plusieurs (locura de muchos).


El síndrome se diagnostica normalmente cuando los individuos afectados viven próximos, están socialmente o físicamente aislados y tienen poca interacción con otras personas.

Se han propuesto varias clasificaciones de trastorno psicótico compartido para describir cómo la idea delirante se mantiene por más de una persona.

Folie imposée, en el que una persona dominante (conocida como 'primario', 'inductor' o 'principal') crea inicialmente una idea delirante durante un episodio psicótico y lo impone a otra persona o personas (conocida como 'secundario'). Se supone que el secundario no habría delirado si no hubiera interactuado con el inductor. Si los individuos son ingresados en el hospital de manera separada, las ideas delirantes de la persona inducida usualmente desaparecen sin necesidad de medicación.
Folie simultanée, en el que dos personas, que independientemente sufren de psicosis, influencian el contenido de las ideas delirantes de cada uno de ellos, de forma que se convierten en idénticas o muy similares.
El trastorno psicótico compartido no deja de ser una curiosidad psiquiátrica. El actual manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales establece que una persona no puede diagnosticarse como delirante si su creencia en cuestión está comúnmente aceptada por otros miembros de su cultura o subcultura. Cuando un gran número de personas terminan creyendo algo obviamente falso y potencialmente angustioso basándose únicamente en rumores, estas creencias no se consideran como clínicamente delirantes por la profesión psiquiátrica, y se etiquetan como histeria colectiva.


PARA AQUELLOS QUE QUIEREN SABER MAS Y PARA AQUEL QUE LO QUERIA SABER
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Re: LOCURA COMPARTIDA POR 2 (SINDROME DE DOLORES POSEIDA)

Mensaje  puqkii el Miér Ene 06, 2010 4:56 pm

Jajajaja...
Yo habia publicado este tema en el foro oficial!!
Asi que estoy muy bien informado sobre este tema. Aqui lo que yo se:

Si esta enfermedad es rara, tambien otro ejemplo que puede haber sobre este transtorno es el caso de Las Hermanas Papin que publique aqui. Espero lo lean esta interesante.

Hay un dato a resaltar es que hay muy poca informacion sobre este padecimiento, ademas, esta enfermedad (OJO) se da principalmente en MUJERES. Y la mayoria de casos con esta enfermedad pasan desapercibidos.

Esta enfermedad tambien es conocida como: Locura trasmitida, locura contagiosa, locura infecciosa, psicosis de asociación y doble locura.

Se trata de un delirio que se da en personas convivientes. En caso de que los pacientes sean familiares cercanos, los síntomas adquieren mayor similitud en personas allegas como entre hermanos, madre e hijo(a) y/o padre e hijo(a), personas que viven juntas o tienen una relación muy estrecha, esposo y esposa. Los vínculos más frecuentemente observados son: marido y mujer, dos hermanos y madre e hijo.
Ocasionalmente pueden ocurrir entre más de dos personas (tres, cuatro,...). Existe un caso de una familias afectada, de 12 miembros.



La mayor parte de las personas diagnosticadas con esta enfermedad tienen esquizofrenia y como segundo diagnostico la bipolaridad.

Se ha investigado que algunos de los POSIBLES factores que causan este padecimiento son: como la edad avanzada, un bajo coeficiente intelectual, el deterioro sensorial, los accidentes cerebrovasculares y el alcoholismo.

Hay algunos casos aislades en la cual hay secuencias fatales en los que el delirio inducido lleva adelante suicidios colectivos.

Los asesinatos cometidos por este padecimiento son brutales!
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Re: LOCURA COMPARTIDA POR 2 (SINDROME DE DOLORES POSEIDA)

Mensaje  Sir Lancer el Miér Ene 06, 2010 9:32 pm

si puqkii ya me habia hablado de este sindrome.....

Aunque ahora ya lo estoy comprendiendo mas......que bizarro estooo!!!!!!! Me da algo de miedoo!!
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Re: LOCURA COMPARTIDA POR 2 (SINDROME DE DOLORES POSEIDA)

Mensaje  puqkii el Mar Ene 12, 2010 5:03 pm

Aquii el caso que les dije!!

LAS HERMANAS PAPIN


El 2 de febrero de 1933, al anochecer, el señor Lancelin -abogado y vecino de la pequeña ciudad de Le Mans, al noroeste de la llanura central de Francia- corrió alarmado a su domicilio de la calle Bruyère: desde su despacho había llamado repetidamente por teléfono a su mujer y a su hija sin obtener respuesta. Era de noche cuando llegó. La puerta principal de la casa tenía el cerrojo echado por dentro y la de servicio había sido atrancada. Envolvía al edificio un silencio impenetrable. El interior estaba a oscuras. Sólo una débil luz se escapaba por las rendijas de la ventana del cuarto de las criadas, procedentes de un arrabal campesino, Christine y Lea Papin, que llevaban siete años al servicio de la familia Lancelin.Los policías Ragot y Verité forzaron la entrada y penetraron en la casa. He aquí, en su seco lenguaje, lo que vieron: "Los cadáveres de la señora y la señorita Lancelin yacían en el suelo espantosamente mutilados; el cadáver de la señorita estaba boca abajo, con las faldas subidas y las bragas bajadas y tenía grandes heridas en los muslos; el cadáver de la señora yacía boca arriba, con los ojos arrancados, sin boca ni dientes. Las paredes estaban cubiertas de cuajarones de sangre. En el suelo había huesos, dientes arrancados, un ojo, horquillas, botones, un llavero y un paquete deshecho".

Los gendarmes forzaron la puerta del cuarto de las criadas. Las dos hermanas, desnudas y abrazadas, estaban acostadas en una de las camas. En sus brazos había sangre seca. Ante el comisario de policía se confesaron autoras del crimen sin el menor nerviosismo. Christine lo narró así: "Cuando la señora entró le dije que no me había dado tiempo a repasar la plata. Entonces ella, intentó atacarme y yo le arranqué los ojos con lo! dedos. Mejor dicho, yo no salté contra la señora, sino mi hermana; yo ataqué a la señorita Genevieve y fue a ella a quien arranqué los ojos. Lea fue quien arrancó los ojos a la señora. Yo bajé a la cocina y cogí un martillo y un cuchillo. En una mesita había una mano de almirez y la empleamos también. Mi hermana y yo nos intercambiamos varias veces los instrumentos... No me arrepiento de nada, o no sé si me arrepiento. Prefiero haberlas matado antes de que ellas nos mataran a nosotras. No hemos premeditado nada. No odiaba a la señora, pero no toleré el gesto que tuvo conmigo".

Este gesto, de singular relevancia en el espeso misterio que desencadenó la carnicería, fue un simple "¿Y bien?" pronunciado por la señora Lancelin para pedir a Christine explicaciones de por qué no habían limpiado la plata. La propia Christine añadió sobre la inquietante endeblez del motivo: "Nada teníamos contra ellas. Hace demasiado tiempo que somos criadas, eso es todo. Tuvimos que demostrar nuestra fuerza". Las dos hermanas, sorprendentemente dueñas de sí mismas durante los interrogatorios, se derrumbaron súbitamente en el momento de ser separadas. Se entrelazaron y hubo que emplear la fuerza para desanudar su abrazo. Entre alaridos fueron encerradas en dos celdas individuales. Según los informes periciales, eran vírgenes y jamás tuvieron ningún tipo de relación con ningún hombre. "Cada una vive únicamente con la otra pero en este afecto no hay razón para encontrar razones de tipo sexual. No hay indicios de niguna anomalía física o mental en ellas" Las hermanas, de 28 y 24 años, perdieron el ciclo menstrual a partir del día del crimen.

Búsqueda de un móvil


El juicio de las hermanas Papin, celebrado en la Audiencia de Le Mans, creó en la opinión pública francesa una sorda sensación de malestar. En las ramificaciones de un hecho tan excepcional como éste fue imposible encontrar ni un solo indicio de excepcionalidad. Se acumularon en miles de legajos, uno sobre otro, infinidad de detalles cotidianos atrozmente comunes, que eran tanto más insoportables cuanto que cualquier familia con una criada a su servicio reconocía como propios. De esta manera, el móvil de uno de los actos más salvajes de que hay noticia tenía que ser rebuscado entre los entresijos de la vida en un hogar cualquiera de la burguesía tradicional europea. Por ejemplo, los guantes blancos que la señora Lancelin usó una vez para comprobar si había polvo en los muebles después de una limpieza adquirieron la magnitud de los grandes nexos causales en los grandes acontecimientos. Un papel en el suelo, un gruñido, una mirada insolente, un cruce hosco en la escalera, el silencio de paredes adentro, ese "¿Y bien?" mortal.

Eso era todo: ningún rastro de, odio, ninguna pasión, ni un solo acto despiadado, duro o sojuzgador, ninguna cualidad Los Lancelin eran personas deferentes y su comportamiento con las hermanas Papin entró siempre en los límites establecidos de la corrección. Por su parte, las hermanas Papin eran tímidas, introvertidas, dóciles y aceptaban su condición. No se registró en las complejas interrelaciones existentes entre las cuatro mujeres ni un solo acto generador de violencia, un despecho que deje rastro, una anomalía persistente nada. O al menos nada susceptible de ser aislado del conjunto de sus vidas, lo que dio inesperadamente a éstas, consideradas como totalidad, la oscura, inaceptable función de sustituir al móvil. El edificio jurídico occidental se resquebrajó: una vida, la totalidad de una existencia, se erigía insolentemente como una carcoma en los subterráneos del derecho procesal, en causa profunda, más allá del alcance de los códigos.

Las últimas huellas


El periodista Louis Martin Chauffier escribió en Vu: "Quisiéramos entender, pero es inútil intentarlo Se trata, más que del horror del doble crimen, del carácter alucinante del caso, del denso misterio que lo envuelve. Durante 13 horas jueces, abogados, jurados y público no han dejado ni un solo instante de estar obsesionados por esta angustiosa e insoluble cuestión: ¿cuál puede ser el móvil de tan salvaje matanza? Jamás hubo una audiencia más banal en su desarrollo, más despojada de incidentes, más desnuda. Y los rostros impasibles de las hermanas, ajenas al debate, ¿no están privados de vida en la medida en que su vida está volcada hacia dentro? ¿No fue aquel 2 de febrero el único momento de su lúgubre y honesta existencia en que salieron fuera de sí mismas y escapó de ellas ese mortal furor que, sin saberlo, dormía en su pecho?".

Jamás se descubrió móvil alguno del crimen. El fiscal basó su alegato en la imagen de dos perras rabiosas que muerden la mano del amo que les da de comer. Los defensores coincidieron en la rutina de irresponsabilidad por demencia. Los jueces, perplejos, impotentes, se vieron forzados a sentenciar sin convicción, en la misma frontera del absurdo: pena de muerte, conmutada por reclusión en un manicomio, a Christine, y 10 años de cárcel a Lea. Las hermanas no quisieron recurrir la sentencia y se negaron en rotundo a dar las gracias a sus abogados defensores. Su madre, que las puso a trabajar como criadas desde la adolescencia, fue a visitarlas a la cárcel. Sus hijas no se inmutaron, no contestaron a ninguna de sus preguntas y la llamaron madame, como a la señora Lancelin. En el manicomio de Rennes, donde la internaron, Christine se negó a comer y, poco antes del estallido de la II Guerra Mundial, murió de anemia. Su informe se perdió en el incendio del manicomio, a causa de un bombardeo de la aviación aliada durante la ocupación nazi. Lea salió de la cárcel el 3 de febrero de 1943, décimo aniversario de su crimen. Sus huellas se pierden por completo en los ojos del guardián de la prisión, que fue el último en ver su menuda figura enlutada alejándose de allí con una maleta en la mano.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/FRANCIA/furor/mortal/hermanas/Papin/elpepicul/19841111elpepicul_10/Tes/
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El crimen de Las hermanas papin

Mensaje  vampiro de la noche el Mar Jun 15, 2010 3:39 pm

Es jueves 2 de febrero de 1933 en la ciudad de Le Mans, departamento del Sarthe. Son
alrededor de las ocho de la noche, la policía municipal se presenta en casa de René Lancelin,
quien no logra entrar en su domicilio, fuerza la puerta del ex procurador judicial y descubre en el
primer piso a la señora Lancelin y a su hija asesinadas, con los cuerpos horrorosamente
mutilados y los ojos arrancados de sus órbitas. En el segundo piso, refugiadas en el fondo de su
lecho y pegadas una a la otra, las dos sirvientas modelo, Christine y Léa Papin, confiesan sin
dificultad haber cometido el doble asesinato de sus patronas, patronas irreprochables, según las
palabras de las propias sirvientas. Únicamente, un incidente menor relacionado con una plancha
descompuesta y un fusible que saltó parece haber desencadenado la “sanguinaria matanza”.
Esta crónica policial, aparecida en la primera plana del periódico local, La Sarthe, abría el
misterio del caso “Lancelin-Papin”, misterio que daría lugar, durante medio siglo, a las más
diversas interpretaciones y a polémicas entre expertos, pero también a creaciones literarias,
cinematográficas y, finalmente, a la instalación de toda una iconografía, lo cual permitió que
cada uno le atribuyera al crimen el color más conveniente para sostener su doctrina o su fantasía.
Retornemos al 2 de febrero de 1933. Toda Francia se apasionará por la historia de las
hermanas asesinas y se dividirá en dos. Unos, los más numerosos, reclaman una venganza
ejemplar. Una canción popular, compuesta durante el proceso, exige al tribunal criminal el
cadalso para las “homicidas”. El otro bando, el de la intelligentsia marxista y surrealista, se
apropia de la noticia policial. Jean Genet se inspira en ella para escribir su obra de teatro Las
criadas. Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir transforman a las dos hermanas en “víctimas” de
la lucha de clases. Simone de Beauvoir escribe: “Sólo la violencia del crimen cometido nos da
una medida de la atrocidad del crimen invisible, en el que, como se comprenderá, los verdaderos
asesinos ‘señalados’ son los amos”. Eluard y Benjamin Péret, desde mayo de 1933 las evocan
como “ovejas descarriadas” salidas directamente de un “canto de Maldoror”.
Entre los surrealistas se instaura toda una imaginería en el corazón de la cual el crimen de
las dos hermanas, al constituir un cuadro para el espectador, aparece como el medio supremo de
expresión. Medio supremo de expresión también el vínculo existente entre ese crimen “insensato,
inusitado, inexplicable” y la vida cotidiana “inmensamente banal” de las dos sirvientas modelo
en una familia burguesa de Le Mans en 1933.

Sólo algunos cronistas de talento, tales como Jérôme y Jean Tharaud que cubrían el
acontecimiento para la prensa parisiense, mantienen cierta compostura, desconcertados por el
trágico misterio, por la opacidad del enigma que envuelve a las dos hermanas.
Pero, entonces, ¿qué son? ¿Criminales, víctimas, heroínas, psicópatas? Es cierto que, como
veremos luego, el acto criminal de las dos hermanas contenía ciertas sombras propicias a las
proyecciones de cada espectador. En medio de esta cacofonía de voces y de interpretaciones y en
este clima de contagio emocional, se elevó precisamente una voz que habría de dar sentido a las
variadas visiones parcelarias al calificar el crimen de paranoico.
Es la voz de un joven psiquiatra que acaba de publicar su tesis de doctorado que lleva el
titulo que ya conocemos, “De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad”, tesis
en la que el caso central se nutre del encuentro de Lacan —pues de él se trata— con la famosa
Aimée en la enfermería de Sainte-Anne.
En el curso de su tesis, también Lacan se apropia de la noticia policial que convulsiona a
Francia. En diciembre de 1933, es decir dos meses después del proceso, Lacan publica, en la
revista surrealista Le Minotaure, el artículo que abordaremos aquí titulado: “Motifs du crime
paranoique: le crime des soeurs Papin”. Ciertamente, Lacan nunca conoció a las hermanas
Papin; para su estudio se basó en la lectura del acto criminal, lectura que lo llevó, por lo demás, a
modificar ciertas conclusiones de su tesis, cuando la tinta aún no se había secado por completo.
De modo que Lacan hace su entrada en el mundo psicoanalítico gracias a las enseñanzas
de su paciente Aimée y de “sus hermanas en la psicosis”, Léa y Christine, del mismo modo que,
en su época, lo hizo Freud de la mano de sus bellas histéricas. El artículo de Le Minotaure marca
un punto de inflexión en su tesis sobre la paranoia de autocastigo y su invención del “estadio del
espejo” de 1936. Punto de inflexión que abre un largo camino por el cual llegará a instaurar y a
precisar las categorías de lo Simbólico, de lo Imaginario y de lo Real.
RELATO DEL ACTO HOMICIDA
Habiendo pagado la deuda correspondiente a los “Antecedentes” —para parafrasear a
Lacan—, quisiera ahora penetrar en esta historia desarrollando dos puntos. El primero consistirá
en proponer un análisis estructural del acto criminal haciendo hincapié en los rasgos específicos
y singulares que lo caracterizaron. El segundo punto será llegar a comprender quiénes eran las
hermanas Papin y para ello me limitaré a evaluar las características clínicas de su acto.
Singularidad del acto
Enfocaremos cinco aspectos principales:
— el carácter súbito;
— la ausencia de motivo aparente;
— la violencia y la ferocidad;
— su rigor;
— la simetría de las protagonistas.
Son alrededor de las 19 de esa noche de febrero de 1933. La señora y la señorita Lancelin
regresan de una venta de caridad donde han hecho algunas compras menores, compras que
quieren dejar en la casa antes de salir nuevamente a cenar en la ciudad. El ataque sobreviene en
el momento en que las dos mujeres entran en la casa: los sombreros, los bolsos de mano, los
paquetes desparramados cubriendo el piso alrededor de los cadáveres son el testimonio del
carácter súbito del ataque; madre e hija no tuvieron siquiera tiempo para quitarse los sombreros o
depositar los demás objetos sobre algún mueble; las manos de la señora Lancelin aún llevan
puestos los guantes.
La ausencia de heridas de cualquier tipo, ni siquiera rasguños, en Léa y Christine,
demuestra, por lo demás, que no hubo lucha. Las víctimas no pudieron defenderse ni prevenir el
ataque; se trata, pues, de una agresión que, de entrada, alcanza el paroxismo de la furia. Además,
¿por qué razón deberían aquellas señoras estar vigilantes o alertas? Hasta un minuto, hasta un
segundo antes de que se desencadenara el acto salvaje, nada había perturbado la tersa superficie
de las relaciones entre las dos criadas y sus patronas. Pero, ¿entonces que ocurrió? Una plancha
descompuesta, un fusible que saltó y sumergió la gran casona en la penumbra, tal vez una mirada
de reproche, un relámpago de mal humor en los ojos de la señora Lancelin y todo se derrumba. A
ese motivo fútil, a ese motivo insignificante, responderá la horrible carnicería.
Horrible, en efecto, es la palabra que corre bajo todas las plumas. Horror, en efecto, el de
esos dos cadáveres bañados en su propia sangre con las cabezas espantosamente destrozadas a
causa de los repetidos golpes recibidos. Horror además el que provoca esa papilla humana
sanguinolenta, de partículas proyectadas aquí y allá sobre las paredes, materia cerebral,
fragmentos óseos, dientes arrancados, salpicaduras de sangre. Más horrible aún, esos ojos
“arrancados en vivo” en los primeros momentos del ataque: globos oculares que rodaron a
merced de las asperezas del suelo, en un desorden de llaves, de guantes, de papeles arrugados:
ojos muy abiertos para siempre carentes de mirada, objetos extraños.
El horror, pues, de esos ojos arrancados a víctimas vivas, “la metáfora más utilizada del
odio”, como escribirá luego Lacan; sin embargo, para Léa y Christine, no se trata de ninguna
metáfora: “Te arrancaré los ojos”, significa, al pie de la letra, en el sentido más puramente literal
lo que han de ejecutar: estamos, pues, en una clínica de lo Real.
Sabemos que fue Christine, la mayor, quien realizó la mayor parte de la faena. Léa la sigue
y se limita a imitarla. ¿De dónde sacaron estas dos niñas pálidas y endebles semejante fuerza
diabólica? Energía furiosa surgida no se sabe de dónde, que las lleva a golpear hasta el límite de
sus fuerzas con una ferocidad y un encarnizamiento inusitados. Lo “nunca visto”, lo nunca visto
en los anales criminales.
Léa, por cierto, mete las manos en la masa, pero sólo al final de la operación. Ella es quien
post mortem , una vez que sus víctimas están ya sin vida, les asesta profundas cuchilladas en las
nalgas, los muslos y las piernas. Cortes profundos que llamará “tajaduras” y que indudablemente
recuerdan las realizadas en la cocina, en los panes y las carnes, a fin de asegurase la cocción
justa.
¿Sadismo, humor macabro, firma del acto, como a veces dejan los criminales en el lugar
de sus fechorías? Ese complemento de obscenidad, ese desorden de ropa interior y carnes
mezcladas talladas por el cuchillo no dejan de interrogamos. Encarnizamiento, pues, y ferocidad
aun mayores por cuanto, al no haber ninguna premeditación en el crimen, las hermanas tomarán
los instrumentos que estén a su alcance para cometer el asesinato: un jarrón de estaño que se
halló tirado en el piso, aplastado por los golpes asestados con él, un martillo, los mejores
cuchillos de cocina, en suma, sus herramientas de trabajo cotidianas. Terminada la faena y con
las víctimas ya decoradas, decoradas de manera tan curiosa, las hermanas limpian sus
herramientas de trabajo, las vuelven a colocar cuidadosamente en su lugar, como amas de casa
preocupadas por el orden, se lavan, se deshacen de sus ropas ensangrentadas y, cuando por fin
está todo ordenado, en su lugar, intercambian este comentario:“Quedó todo limpio".

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Re: LOCURA COMPARTIDA POR 2 (SINDROME DE DOLORES POSEIDA)

Mensaje  Mr. X el Mar Jun 15, 2010 3:40 pm

Este tema ya fue posteado, incluso un user de aqui se inspiro en esta historia para crear la suya en FanFics... asi que no es por mala onda pero se cerrara...
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Re: LOCURA COMPARTIDA POR 2 (SINDROME DE DOLORES POSEIDA)

Mensaje  Sir Lancer el Jue Jun 17, 2010 4:50 pm

Que no es mas facil fusionar el tema que cerrarlo??

Se fusiona el tema**
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Re: LOCURA COMPARTIDA POR 2 (SINDROME DE DOLORES POSEIDA)

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