Habla Brenda

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Habla Brenda

Mensaje  vampiro de la noche el Lun Jun 21, 2010 10:24 pm

Tras algunas visicitudes, algo de suerte y un poco de arrojo, el pasado sábado conseguí ver a Brenda Quevedo, la otra mujer acusada por Isabel Miranda de haber secuestrado y asesinado a su hijo. Era un reto que tenía desde antes de que ella fuese extraditada de Estados Unidos, desde que conocí a Juana Hilda, por ello debo dar las gracias a las personas que esto hicieron posible, vaya desde aquí mi más profundo agradecimiento.
Es el amigo, por el que consigo entrar, quien me indica dónde está Brenda, me dice que está acompañada por su mamá, a la cual tuve el gusto de conocer personalmente cuando la conferencia.
Me acerco a ellas. Me hallo ante una joven delgada, como de 1.70. Su cuerpo es atlético, su piel morena clara y toda ella muestra una gran belleza.
Saludo a su mamá, quien en un principio no me reconoce, la verdad que yo a ella también la veo diferente, más jovial con su conjunto de mezclilla. A continuación saludo a Brenda quien viste de pantalón ceñido y una blusa, todo de azul.
Dirigiéndome a las dos mujers les digo que me gustaría hacer una entrevista a Brenda. La madre enseguida dice que es lo conveniente, pero sorpresivamente, Brenda parece dudar. Tiene miedo, vivió una situación terrible ya contada a nuestros lectores. Tiene miedo, mucho miedo a la todopoderosa Isabel Miranda, o para ser más exactos, al poder desmedido de ésta. La digo que ella no va a hablar mal de la señora Miranda, tan sólo va a contar la verdad, esa verdad que nadie conoce porque nadie le ha dado oportunidad de contarla; aquí, en cárcel de mujeres, tiene esa oportunidad. Ya conocemos la versión completa de su causa, de Juana Hilda, ahora hay que conocer la suya. Su mamá afortunadamente me apoya. Es una mujer todavía bella, de una belleza que si bien un día con el paso del tiempo marchitará como la de todo el mundo, pues el tiempo no perdona, la otra belleza, la interior, esa la llevará hasta el fin de sus días. Es una mujer cansada de luchar por su hija, por esta tremenda injusticia que cayó sobre ella, pero dispuesta a seguir luchando hasta el último aliento de su vida. Son ya muchos sábados, desde que trajeron a Brenda, los que no falla en hacer su largo viaje en autobús, taxis o peseros y siempre cargada con pesadas bolsas. El sábado es el único día de visita y no puede fallar.
Brenda, sentada en la mesa, me comienza a contar su historia, estando también presente su señor padre, quien tampoco falta a las visitas.
Brenda estudió ciencias de la comunicación, pero le faltó la texis. Se fue a Europa y recorrió algunas ciudades para terminar trabajando en Londres.
Un día decidió regresar a México, lo hizo con la idea de estar tres meses para arreglar algunos asuntos de sus estudios y volver de nuevo a Inglaterra, incluso allá dejó la mayor parte de su ropa.
En México la vida de Brenda tomó otros derroteros. Conoció a Jacobo Tagle y comenzó a andar con él. En un principio no pensó que llegarían a nada serio, pero terminaron siendo novios y al final viviendo juntos.
Un día, Jacobo le contó que dos años antes, un amigo llamado Hugo, le invitó a él y a otro amigo a trabajar en seguridad de un conocido grupo musical en Acapulco. Tras el trabajo, Hugo no les había pagado lo prometido, por lo que Jacobo rompió su relación con él. Era la primera vez en su vida que Brenda oía pronunciar el nombre de Hugo Wallace y no lo volvería a oir hasta que incomprensiblemente la implicarían en su desaparición.
Los padres de Jacobo se divorciaron. La casa en la que vivían era de dos plantas. El padre no se quería ir a otra casa y entonces dividió las dos con entradas diferentes, ocupando él la de arriba y la madre de Jacobo la de abajo. A un lado había un terreno también de ellos, el cual fue vendido al señor Wallace padre.
-Hablame de como fue lo del cine, cuando se encuentran con Hugo en Perisur y Jacobo le dice que le va a presentar a una vieja que está bien buena -le pregunto a Brenda.
La respuesta es completamente distinta a la que me esperaba.
-Yo nunca conocí a Hugo, eso del cine es una gran mentira. Dice un primo que era yo, pero él sólo me vió supuestamente en esa ocasión, luego entonces, ¿Como va a saber que era yo si no me conocía de nada?
Aclara que ella quiere que el primo declare y que la vea, le hago ver una realidad, el primo es posible que simplemente diga lo que le indique la señora Miranda y no la verdad, ojalá me equivoque. No obstante me queda claro que aquello del cine no es cierto.
Es la gran diferencia en escuchar a la otra parte o tan sólo juzgar por lo que dice una.
Y aquí viene algo de suma importancia. Una fuente me había indicado que Jacobo vivía de la compra y venta de utomóviles y que siempre manejaba mucho dinero, versión que me confirmará Brenda. Lo que ésta no sabe es que Jacobo tenía otra novia, ni que estos asistían a un gimnasio por Mier y Pesado, al que también iba Freyre. Esa muchacha dejó un día de ver a Jacobo y como tres meses después comenzó a ver los espectaculares con su foto. Ya En varias partes se menciona en cuanto a la mujer que iba con Jacobo que podía haber una confusión y este hecho lo demuestra bien a las claras, aunque hay más, Brenda nunca supo que Jacobo hubiese reanudado las relaciones amistosas con Hugo, por lo que cabe la posibilidad de que estos nunca se hubiesen saludado fuera del cine como lo indica la señora Miranda y el tal primo.
Siguiendo con Brenda. A Jacobo se le muere el padre, por lo que él se hace cargo de la casa y se irá a vivir con Brenda. La madre de Jacobo no quiere a la novia de su hijo, pero no es por el carácter de Brenda, no se nos alegre la señora Miranda por anticipado, simple y sencillamente, la bella mujer que le presenta su hijo como su prometida, no es judia y por lo tanto no la puede aceptar en la familia, llega incluso a dejar a Brenda con la mano extendida cuanda ésta pretender saludarla. L a estupidez humana es muy grande y a ésta estupidez contribuye la religión, ni modo, ya lo decía Marx que era el opio del pueblo, yo más bien creo que es el cáncer.
Los desaires de la suegra hace sentirse incomoda a Brenda y deciden irse a vivir a otro lugar, rentando un departamento, para lo cual le pide a su mamá que sea su aval, requisito para rentarlo.
Enriqueta confirma las palabras de Brenda y deja claro que no estaba muy de acuerdo con esa relación, pero que siendo su hija, estaba dispuesta a apoyarla.
La muchacha trabaja en medios del espectáculo, entre sus trabajos se encuentra uno en la editorial Clio y también en televisa, su figura se presta para ello. Conoce gente importante en diversos medios que hoy le han dado la espalda.
La vida de la pareja transcurre normal, como la de cualquier otra pareja joven. Van a lugares de moda en donde se juntan los hombres a hablar de sus cosas, mientras que las mujeres hacen otro tanto apartadas de sus novios o maridos.
Entre los amigos de Jacobo está Freyre, motivo por el cual Juana Hilda y Brenda tienen contácto, llegando a coincidir en algunas ocasiones, como lo muestra una fotografía presentada por Isabel Miranda, sin que ello signifique que fuesen amigas.
Entre los amigos de Jacobo y Freyre hay varios policías y las pláticas del grupo que se reune son largas.
Un día Jacobo llega a casa y le dice a Brenda que le han avisado de que hay una orden de presentación, o algo así, contra él. Jacobo dice que va a ver de qué se trata. Va a investigar cuando se entera de que han ido a casa de su madre, y que lo buscan porque ha desaparecido Hugo Wallace. En otra de las fantasiosas declaraciones de la parte acusadora se terminará diciendo que ésta casa era el refugio de la banda.
Brenda, toda tranquila, le dice a Jacobo que se presente, pero éste le responde que le pueden detener por lo otro. Lo otro, según entiende Brenda, es el negocio de los carros, pues como maneja mucho dinero tiene credenciales falsas.
No pasa mucho, cuando familiares de Brenda la avisan de que han ido a casa de su mamá y la han registrado toda. Para Brenda esto es un golpe tremendo, pero nada comparado con lo que la espera. Ha comenzado su calvario sin todavía saberlo.
Cuando Brenda ve a Jacobo en el domicilio le cuenta lo sucedido y le pide que vayan a las autoridades para ver qué pasa, pero éste de nueva cuenta le dice que el asunto es muy serio aunque no comprende por qué, pero lo que parece seguro es que si van no les dejan salir.
Brenda le dice que va a ver a cierta persona y al rato vuelve.
A la persona que ve Brenda le dice lo mismo, que ella no sabe nada ni entiende porque la buscan y que lo mejor es presentarse, pero le dicen que no, que ni se le ocurra, que el asunto es muy grave, le informan que incluso uno de los hermanos Castillo se ha presentado por su voluntad y ya no lo dejan salir, lo mejor que puede hacer es esconderse.
Brenda regresa en busca de Jacobo pero éste ya no está. Ha recogido sus cosas y se ha ido. Ya no lo volvería a ver más hasta la fecha.
Brenda tiene mucha gente que la quiere, no puede ser de otra manera, basta verla una vez para saber que es una gran muchacha y quien opine lo contrario es por que así le interesa y no lo digo por su belleza física, ésta al fin y al cabo no es sinonimo de buenas cualidades o bondad, lo digo por su belleza interior, la cual salta a la vista para el que la ve. Sus ojos profundos no engañan, muestran la nobleza de esa alma que todavía no logra comprender porque la castigan con tanta saña cuando en toda su vida no ha hecho mal a nadie.
Entre la gente que la quiere y sin importar las consecuencias, se la llevan a provincia para alejarla de las autoridades que tan injustamente la buscan.
Brenda siente que la vida le llega a su fin cuando comienza a verse en los espectaculares que salen en la televisión, en donde es tratada como la peor criminal y hasta se ofrece una buena recompensa para quien denuncie su paradero.
La mujer está espantada, cada noche es una auténtica pesadilla y sólo le queda rezar y pedir a Dios que la proteja de ese tormento que está viviendo. No puede creer que la esté pasando esto.
La gente que la oculta decide que lo mejor es que se marcha a Estados Unidos. Corazones generosos como el de la propia Brenda la ayudan a llegar al país vecino. Le queda la dura prueba de pasar el desierto. La pasa un pollero desconocido que por fortuna para ella se dedica a su trabajo sin fijarse demasiado en la bella muchacha. Por momentos siente desfallecer ante el tremendo calor, pero tras vencer todos los peligros propios de la situación consigue llegar al país vecino.
Su mamá interrumpe para contar lo que sintió el día en que mira hacia el vidrio de una patrulla y ve la foto de su hija entre los delincuentes más buscados. Para la madre, como para todos los familares de Brenda, ésta siempre ha sido inocente y es que la conocen bien y de sobra saben que sería incapaz de cometer un acto como el que le acusan.
Mientras platicamos, un aire, a veces más fuerte y a veces más calmado, nos mueve las telas que cubren la palapa, mientras que el largo y brillante cabello de la mujer cruza suavemente su cara una y otra vez en lo que parece ser una inacabable caricia.
En Estados Unidos Brenda trabaja de mesera. La lejanía no impide que la tristeza y amargura la aprisionen todavía con más fuerza el interior de su alma. No hay día y noche que no derrame lágrimas. Escribe a su madre sin que las cartas vayan a su domicilio y ésta, cuando las lee, el papel arrugado le muestran las lagrimas de su hija y la madre llora.
En Estados Unidos conoce a un hombre que se enamora de ella y terminan casándose cuando ella ya está en la cárcel. él es un soldado del ejército de Estados Unidos y de origen cubano. Brenda no se atreve a contarle el secreto que como un hierro al rojo vivo le quema hasta lo más profundo de su ser. él muchas veces se da cuenta que a su esposa algo le pasa y le pregunta, pero ella siempre responde que así es su carácter y no hay problema.
La joven mujer siente que la vida no tiene sentido, sin embargo, con una gran fortaleza sigue adelante. Muchas veces sintiendo que se derrumba del todo y otras haciendo grandes esfuerzos para levantarse.
Un día va a tener una larga separación del esposo y sintiéndose muy sola se va a a la casa de una amiga. Se va hacia el final total de la libertad, si es que libre se le puede llamar a estar huyendo como lo estaba ella.
Un día, como lo hacía todos los que podía, entra en internet en la computadora que ésta amiga tenía en casa.
Desde ahí se enteraba como estaba su caso, cómo era buscada para castigarla sin piedad por algo que no había hecho. Como siempre que se sentaba en la computadora sus bellos ojos comenzaban a manar esas lágrimas de miedo, de amargura, de terror.
No sintió cuando la amiga se le acecó por la espalda.
-¿Qué te pasa Brenda, por qué lloras?
Varias veces la amiga ya le había preguntado por esos estados de ánimo que le mostraban a una Brenda triste y con los ojos llorosos.
Ahora Brenda, con su foto en la computadora, no le pudo ocultar lo que le sucedía y le contó el motivo de su amargura.
La amiga se puso de su parte y le dió ánimos, como cualquiera que conoce a Brenda no podía creer que ella hubiese hecho lo que decían.
Dicen que todo el mundo tiene un precio y no, no es cierto, no todo el mundo lo tiene, el Che Guevara por ejemplo no lo tenía, claro, que hombres de esa talla no lo es cualquiera; pero si es cierto que el maldito dinero compra conciencias haciendo de ellas auténticas mierdas y una mierda, por decirlo suave, iba a resultar la amiga de Brenda, quien viendo la fuerte recompensa que daba una señora millonaria empeñada en acabar con la vida de la joven mujer, la denunció a la policía.
Brenda fue detenida y encarcelada para seguirle un proceso de extradicción a México.
Dos años tardaría ese proceso. Con la detención, el esposo al fin se enteraba del secreto que guardaba Brenda y ni un sólo momento dejó de defenderla, mostrándole todo su amor. Al fin un día se presento la policía para decirle que había amenazado de muerte a la señora Miranda por algún comentario que había hecho defendiendo a su esposa y eso era grave, sin embargo no era cierto. Pero algo seguía quedando claro, el poder de la señora Miranda hasta en Estados Unidos se metía, así era normal verla aparecer en la corte o fuera de ella provocando a la familia.
Y Hasta Estados Unidos, una larga, muy larga temporada, que duraría como dos años, tenía que ir la mamá de Brenda, Enriqueta, a visitar a su hija, esto, más pagos de abogados, que como por lo general sucede, sólo buscan el sacar dinero, dejaron a la mujer en la ruina total. Pero quizás, mucho peor que su ruina era ver el sufrimiento de su hija en aquella prisión de los Estados Unidos.
Luego a Canadá también se iría su otro hijo, el hermano de Brenda, pues ya le habían dado algún susto en México por el simple hecho de ser familiar de la mujer buscada, algo por demás increible el que la familia en todo caso tenga que pagar por algo que ha hecho otro miembro de ella. Este joven sigue en Canadá en proceso de refugiado.
Le hago una pregunta que por pura lógica ya sé la respuesta.
-Brenda, se ha dicho que te emborrachabas en el trabajo y presumias de lo que hiciste en México.
Una amarga sonrisa surge de su boca.
Cómo voy a hacer eso si procuraba ni salir de casa, yo para empezar no bebo y tenía miedo a todo. Es otra mentira más de las muchas que se han dicho.
Por momentos sus ojos se llenan de un brillo especial, es ese brillo que lucha por contener las lágrimas, pero a veces no lo consigue y éstas escurren por sus mejillas.
Confienso que ante tanto dolor siento por un momento una angustia que me sube por el pecho hasta los ojos.
Brenda es extraditada a México y en el areopuerto, a la primera persona conocida que ve, es a Isabel Miranda, a quien conoce de fotos y de verla en la televisión. Miranda, con verdadero odio hacia la muchacha, ya la avisa de que va a vivir un infierno y por de pronto, en lugar de trasladarla como le corresponde a Santa Martha Acatitla o a Tepepan, reclusorios del DF. La llevan al Estado de México. La todopoderosa Miranda manda.
Miranda sabe por qué la manda a ese penal, ahí podrá hacer lo que tal vez en otro se lo impidan, por lo menos en los del DF.
Conocemos la historia. Tres tipos entran y Brenda es llevada ante ellos y encerrada en un cuarto. Vuelve a recordar, ahora con los propios gestos. Se lleva la manos al cuello mostrando como apretaba la bolsa que la ponían sobre la cabeza mientras que permanecían esposadas.
-¿Vas a firmar? Le preguntan los indeseables y cobardes sujetos mientras que Brenda, quedándose sin aire, siente morir. Como puede dice sí, le aflojan la bolsa y cuando siente que el aire vuelve a sus pulmones dice lo de siempre, que ella no sabe nada y vuelta a cerrarle la bolsa al cuello. Y oyendo directamente a la indefensa muchacha uno no se puede explicar tanta maldad en un ser humano, tanta miseria de almas que más parecen de bestias que de personas. Ni las bolsas, ni la amenaza de sida, ni todo el sufrimiento vivido, la han hecho confesar algo que por alguna extraña razón la señora Miranda quiere que confiese aunque nada sepa de ello.
¿Y derechos Humanos? Bien, gracias. A las ordenes de Isabel Miranda. Tanto estos como autoridades encargadas dicen que nada se ha demostrado, apesar de que un médico certificó los moretones en los brazos y las marcas del cuello y dio nombes de los custodios que la trasladaron hasta el cuarto en donde fue torturada. Ni modo, hay que complacer a la señora Miranda, eso sí, señores vividores de Derechos Humanos y autoridades, no hablen de justicia porque ésta no existe, ésta es una soberana mierda.
-Pero por qué te comienzan a perseguir a ti y a culparte -le pregunto.
Me responde lo que ya conocemos. Encuentran un albun de fotos a Hilda y de ahí la señora forma la banda, pero en realidad cuando van a buscar a Brenda es por que Juana Hilda ha declarado que es su cómplice, declaración que como también sabemos salió posteriormente en un video, en donde Hilda no es consciente de lo que declara, lo hace bajo el efecto de alguna droga y dice lo que le han inculcado para que diga. Si alguien duda de esto, es muy sencillo, que se dejen de videos borrosos y dudosos y la lleven directamente a la televisión y a la vista de todos, con total transparencia, que vuelva a declarar. Juana Hilda es inocente como lo es Brenda y por ende, los otros tres detenidos o cuando menos, si hubiese alguien culpable, no es como dice la señora Miranda.
Platicamos sobre las acusaciones y le doy mis opiniónes en las que estamos todos de acuerdo.
Nadie que va a secuestrar a una persona y sus cómplices esperan que llegue al departamento con la víctima, se va con él al cine, por la misma lógica se hubiese ido a televisa para anunciar el secuestro. Y si se ha ido al cine y regresan al departamento, no es posible que luego le digan a la señora que lo bajaron de la camioneta entre dos ¿Iría Juana Hilda a preparle la cena sorpresa? Detalles absurdos, como absurdas son las contradicciones. Por un lado lo descuartizan y hasta Brenda baja las bolsas en donde va el descuartizado, por otro, un niño ve como lo bajan entre dos hombres. Y que decir de la sierra en donde nadie escucha nada y del tiro del que nadie sabe nada salvo el niño que no estaba esa noche en el edificio y… etc.etc. Pero sobre todo, han matado a alguien que no aparece, que no hay cuerpo.
Me habla de la foto en la que se ve el rostro vendado de Hugo. Foto de la que ha demostrado con la fecha, que no pudo ser sacada cuando dicen y por ella. Pero hay otra cosas importante, si en la foto está muerto, ¿Cómo mandarla para pedir rescate? Está claro que la familia puede descubrir y es lo más fácil, que está muerto, luego no van a pagar el rescate si ya lo mataron y si está vivo, para qué vendarlo y aparentar que está muerto, que es la sensación que da esa foto.
La madre saca comida y me pone un plato, ante mi negativa me indica que siempre trae comida de sobra. Brenda se pasa a mi izquierda pasando por la banca y la mesa con su figura de gacela.
Comemos. Un rato más y es la hora de retirarse, las cinco de la tarde. El tiempo se me ha pasado sin darme cuenta.
El padre se ha despedido antes. La madre y la hija se funden en un abrazo.
Hasta el final Brenda no deja de mostrar el terror que le produce el poder desmedido de la señora Miranda. Siente una impotencia total ante el poder de esta señora que le ha dado por destruir la vida de unas jóvenes mujeres que en su vida hicieron mal a nadie porque en sus corazones no existe la maldad, esa maldad que ha llevado a otra persona a destruirlas a ellas.
Brenda tiene miedo, mucho miedo, ahora ha oído que la pueden trasladar a Nayarit, al parecer esto no es cosa de Miranda, sino de que quieren reagrupar a las mujeres que van por delito federal. Aunque tampoco sería raro que Miranda metiese baza en el asunto, su poder, lo hemos visto una y mil veces, es ilimitado y para ella, estas dos mujeres, son de máxima peligrosidad. Me hace gracia, yo me encargaría de tener a las dos mujeres a mi cargo con la total seguridad de que no representan ningún peliegro, de que son menos peligrosas que un mosquito a diez kilometros de distancia, la peligrosa, la verdaderamente peligrosa de esta historia, es precisamente Isabel Miranda. Ella sí, con ella no se juega, ella puede secuestrar, torturar, entrar y ordenar en prisiones, mandar en jueces y dictar sentencias. ¡cuánta idiotez!
Me despido de Brenda y salgo con su mamá. Atrás queda una mujer inocente, una mujer que tan sólo vivía la vida y a quien le han destruido esa vida. Una vez escuchó un nombre, un nombre que quisiera no haberlo escuchado nunca, Hugo Alberto Wallace Miranda y sin tener nada que ver con él, sin conocerlo siquiera, fue su desgracia.
Nos vamos juntos la madre y yo hasta el DF. Como poco antes, le brillan los ojos cuando recuerda aquellas botas que le gustaban usar a Brenda cuando era niña e iba a la escuela.
-De niña como le gustaba acariciar a los animales -me dice la madre -¿Crees que ella va a hacer daño a alguien -la amargura de la mujer es infinita.
Me viene el recuerdo de aquella otra niña que inocente jugaba con un perrito, un animal de noble corazón que sería incapaz de hacerla daño, lo que no sabía la niña es que tras ese ser noble se encontraba una bestia repugnante de dos patas que de forma brutal la iba a quitar la vida. Ese miserable que no tiene nombre sería conocido como El Chacal de Acapulco, quien sigue disfrutando de una vida que no le pertenece por ser su padre, como lo son los tres mosqueteros modernos (Martí,Vargas Y Moreira) y Dartagñan (Miranda) de México, millonario.
Me despido de la madre, pero por horas, por muchas horas, no puedo apartar el caso de mi mente. ¡Cuánto dolor! ¡Cuánta injusticia!
No puedo entender, me es imposible, por qué nadie quiere escuchar a estas mujeres de apenas treinta años. Una y otra vez vemos a la señora Miranda por todos los sitios y nadie, absolutamente nadie, escucha a estas mujeres, todo el mundo da por hecho que son culpables, cuando ni tan siquiera han hechado un vistazo a la otra parte. Y mientras la Miranda sale en todos los medios de comunicación, a estas mujeres se les niega el derecho a la defensa, al derecho indiscutible de réplica que tienen. Se ha dado el caso de invitar a una radio a la madre de Brenda y otros familiares y cuando llegan tenerlas dos o tres horas esperando, para al final decir que no las pueden entrevistar porque no es seguro que sean inocentes. Lo que no es seguro es que sean culpables, es lo que no ha demostrado la Miranda con sus contradicciones e incluso hay quien asegura que Hugo está vivo, tampoco interesa, hay que condenar a las cinco personas presas y punto.
Hay otro caso curioso, es el reciente de la niña Paulette, quien falleció de un accidente. A todo el mundo le dio por decir que era un asesinato, esto ahora en realidad no viene al caso en este blog que no le pertenece, pero la situación es que los partidos opositores al PRI, en especial el PAN, piden hasta jucio para el ya ex procurador Alberto Bazbaz, quien hasta renunció a su cargo para dar gusto a sus detráctores. Pues bien, al margen de que se confundiese o no, lo más fácil para él hubiese sido culpar a los padres de de Paulette o a las nanas y metiendo en la cárcel a inocentes hubiese salvado su cargo y hasta su prestigio, sin embargo prefirió someterse a un linchamiento mediático y político que encarcelar inocentes. Ahora, nos podemos imaginar a un Arturo Chávez en este caso. O más todavía, a la señora Miranda de procuradora como muchos han llegado a decir. No hubiesen quedado libres ni los jardineros de cien edificios a la redonda. Por qué gente como el secretario del PAN Cesar Nava y otros muchos, tanto condenan a Bazbaz y no exigen que cumpla con su trabajo Arturo Chávez, o el secretario de seguridad García Luna, quienes tiene en la cárcel a inocentes por el simple hecho de que una señora lo manda.
Pero hay algo de lo que la señora Miranda no se da cuenta y es que con toda posibilidad le quedan tres años de poder desmedido. El próximo procurador será casi seguro del PRI o del PRD por lo que es más que probable que se acerquen más a Bazbaz que a Chávez Chávez y entonces sí, señora Miranda, puede usted pagar todo lo que está haciendo.
Por otro lado, para cualquiera que lo vea, este es un caso vergonzoso para México, por un lado, se supone que la señora hizo lo que no pudo hacer la policía, tratando a ésta de inútiles; esto mientras no se conoce la realidad y en cuanto uno ve ésta, se da cuenta de que las leyes son una auténtica basura, se dice que todo el mundo es inocente mientras se demuestra lo contrario, aquí sin demostrarse nada unos inocentes están en la cárcel y lo más grave, todo porque una señora lo manda. Y hay más, si un juez da una condena, a la señora le parece poca y hasta habla con ministros para que se les imponga más y condena e insulta al juez, con esta situación ¿Quién va a ser el juez que juzgue con imparcialidad y justicia y se atreva a poner en libertad a los inocentes?
La señora Miranda no es la heroína que nos muestra la televisión, la señora Miranda es una millonaria que compra seres sin conciencia como si fuesen mercancia. La señora Miranda no ha detenido ni encarcelado a ningún secuestrador y asesino como lo anda presumiendo en todos los lados, la señora Miranda a golpe de dinero ha encarcelado y arruinado la vida a unos inocentes.
Hace unos días, una persona me preguntaba si no tenía miedo. Curioso, ¿Por qué iba a tener miedo a una gente de bien como la señora Miranda? La gente de bien se supone que nunca hace daño a nadie y por supuesto, a quien no tengo miedo es a Juana Hilda y a Brenda.
Y para finalizar ¿No habrá alguien sensato en los medios policiacos y periodísticos que acabe ya con esta farsa y ponga a cada quien en su lugar? ¿No habrá alguien que en lugar de condenar a unos inocentes sin escucharlos y alabar a una persona por escucharla demasiado se preocupe por la justicia?
Y justicia es lo que reclaman Brenda, Juana Hilda y los demás condenados. Cuatro ya sentenciados a penas inconcebibles para unos inocentes, falta Brenda, a la que posiblemente y salvo que le toque un juez justo, la condenarán como a los demás para seguir con esta locura de encarcelar para complacer a una señora que cuenta con un poder desmedido.
A todos ellos mi más sincera solidaridad y mis mejores deseos de que pronto alcancen esa libertad arrebatada tan injustamente por el simple hecho de que una señora lo ordena.

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