Noelia de Mingo, doctora

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Noelia de Mingo, doctora

Mensaje  alfon_fantasioso el Vie Jul 30, 2010 4:16 pm

MADRID.- El viernes es día de mercado en El Molar. Los vecinos de este pueblo de la sierra madrileña, a 40 kilómetros de la capital, recorren los puestos menos atentos que nunca a la mercancía. El lugar se ha convertido en un improvisado foro en el que cada uno cuenta lo que sabe de uno de los chicos de los De Mingo Nieto.

La mediana de la familia, médico residente en Madrid, mató el jueves por la tarde a dos personas e hirió a otras seis en la Fundación Jiménez Díaz. A escasos metros del barullo del mercadillo, un busto del doctor que da nombre a la clínica se convierte en testigo mudo de la escena.

Un parque recuerda a los vecinos que su destino vuelve a unirse al hospital universitario. En El Molar nació, en 1898, Carlos Jiménez Díaz, el médico que en 1955 puso en pie la Fundación. Las cámaras de televisión y el alboroto en la Plaza Mayor revuelven la memoria de los lugareños en busca de detalles sobre la joven doctora Noelia de Mingo Nieto.

El parque Jiménez Díaz fue levantado por el ayuntamiento de El Molar en 1988 en homenaje al médico. Junto a una escuela infantil y rodeado de columpios se situaron un busto con su imagen y dos paneles de piedra en los que fueron grabadas una escena de su infancia en el pueblo y una reproducción de su obra: La Fundación Jiménez Díaz. Con la imagen del hospital en la mente, los vecinos comentan.

El jueves, a las 14.30 horas, una médico residente apuñalaba a ocho personas en la tercera planta de la Jiménez Díaz. Dos de ellas fallecían horas después. El suceso se difundió inmediatamente pero no fue hasta por la noche, cuando se conocieron los apellidos de la joven doctora, cuando El Molar se sobrecogió con la noticia.

Juan y Consolación -Consola para los vecinos- no tenían nada. A fuerza de trabajo, convirtieron un pequeño bar de carretera en un próspero hotel que años después vendieron. Además, regentaron una residencia de ancianos que, con el tiempo, traspasaron. Ahora viven de las rentas. En manos de la familia sólo queda 'El Mesón El Cano', un establecimiento situado en la Plaza Mayor y que hoy en día atienden dos de sus sobrinos. Esta mañana, como si nada, el local permanecía abierto.

La pareja y sus tres hijos viven encima del mesón, en una casa de dos plantas y amplios balcones que, según cuentan las vecinas, Consola "deja relucientes" todos los días a las siete de la mañana. "Es la mujer más limpia y más buena del mundo, y si dijera otra cosa mentiría", dice una prima suya que reconoce no haber hablado con la pareja desde hace años a causa de rencillas familiares.

Los tres chicos -Mario, Noelia y Eva- acudieron al Colegio de Primaria de este pueblo de la sierra madrileña de unos 4.000 habitantes. Después cursaron estudios en el San Estanislao de Koska de una urbanización cercana a la capital y, más tarde, estudios universitarios en Madrid. De Noelia nadie sabe mucho.

Nació un día de Reyes de 1972. Norma se acuerda bien porque ella es diez días más joven que Noelia, y juntas fueron al Koska. La recuerda como una niña introvertida y muy estudiosa, como todos sus hermanos. "Hace tiempo que no sabe de ella", dice su madre. Julia es vecina de la familia y asegura que la luz del cuarto de la doctora "siempre estaba encendida" porque "siempre estaba estudiando". Sonia González también compartió colegio con ella, aunque nunca fueron juntas a clase. "La conocía de la ruta, del autobús, pero hacía años que no la veía", asegura, a pesar de que sus casas distan apenas 500 metros.

En todas las esquinas del pueblo los vecinos se paran a comentar lo ocurrido. "No entiendo cómo nadie pudo pararla -dice una señora mientras paga el pan-; si es muy poquita cosa". "Qué va -señala un caballero que participa en la conversación-, es de complexión fuerte; bajita, pero fuerte". Ni siquiera en la descripción de la joven se ponen de acuerdo los vecinos. "El hermano mayor sí que es buen mozo", replica otra señora.

A medida que avanza la mañana, uno no sabe si lo que se cuenta en el pueblo es lo que la gente sabe o lo que dice que sabe después de haber visto por la tele reportajes sobre el suceso. En cualquier caso, todo el mundo tiene algo que decir. Pedro discute con un vendedor de quesos sobre el pasado de la familia. "Están todos locarias, airados -asegura-. No digo que sean malos, que no, pero sí un poco majaretas". Y calla.

Compañeras de De Mingo dicen que les daba miedo y que sus jefes querían que fuera al psiquiatra

* La presunta asesina se acoge a su derecho constitucional a no declarar
* 'No me atrevía a mirarla, pero tampoco podía dejar de advertir su presencia', asegura una médico

MADRID.- La médico residente Noelia de Mingo se ha sentado en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Madrid para ser juzgada por matar a tres personas y herir a otras siete en la Fundación Jiménez Díaz en 2003. De Mingo se ha negado a declarar. En la sala se oyeron después los testimonios de varias de sus víctimas, que recuerdan la inquietud que sentían ante su presencia.

El 3 de abril de 2003, en el Hospital de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, De Mingo mató a puñaladas a la médico Leilah El Ouamaari, a la paciente Jacinta Gómez y a Félix Vallés -quien estaba en la clínica visitando a su mujer-, e hirió a otras siete personas.

Tres años después, ha arrancado el juicio contra la residente, que sufre esquizofrenia. La acusada llegó sobre las 9.20 horas a la Audiencia Provincial de Madrid vestida de negro. Una hora y media después daba el comienzo el juicio y lo hacía con la negativa de De Mingo a responder a las preguntas tanto del fiscal como de la defensa. "No voy a hacer ninguna declaración", señaló acogiéndose a este derecho constitucional.
'Una mirada inquietante'

Una de las primeras en sufrir la agresión fue María Belén Alonso. "Noté un escozor en la espalda, no tenía ni idea de lo que podía ser. Me giré y vi que Noelia estaba sujetando con el brazo izquierdo a María Alcalde", ha recordado ante el tribunal esta joven médico, que aquel fatídico 3 de abril tuvo que ser atendida por un corte de cinco centímetros en la zona lumbar.

Conocía a Noelia de Mingo desde hacía dos años, pero nunca había hablado con ella, aunque "sabía cosas de ella de oídas". "No iba a las sesiones clínicas, hacía su servicio y se marchaba", ha explicado María Belén Alonso. A su juicio, "su conducta no era normal, siempre iba con la cabeza agachada, se quitaba continuamente cosas de la bata y en su consulta los pacientes se marchaban extrañados porque les mandaba análisis sin hablar con ellos y les trataba con brusquedad". "Pensábamos que era esquizofrénica", señala refiriéndose a un diagnóstico que después fue confirmado.

Recuerdó, además, que "su mirada era bastante inquietante" y que le "daba miedo". "Cuando estaba con ella no me atrevía a mirarla, pero tampoco podía dejar de advertir su presencia", explicó, ante el temor de que tuviera alguna actitud agresiva. También sentía esta inquietud Leilah El Ouaamari, una de las tres víctimas mortales de Noelia. María Belén Alonso asegura que Leilah le llegó a decir incluso en una ocasión que "cualquier día le iba a clavar un puñal por la espalda". Una trágica premonición. Leilah recibió aquel día de De Mingo al menos cinco puñaladas que le quitaron la vida.

La actitud de De Mingo, ha asegurado, se había agravado en las dos semanas anteriores a la agresión. En esta percepción coincide María Alcalde Villa, otra de las residentes apuñaladas. "Se reía sola, cada vez estaba más callada y ponía malas caras", explicó antes de recordar un incidente que le hizo aumentar sus sospechas. Decidió llamarla un día al percatarse de que no se había reincorporado de sus vacaciones y Noelia De Mingo le respondió que algún día "tendría que volver al circo éste".

María Alcalde decidió poner en conocimiento de los responsables Carlos Acebes y Olga Sánchez su sensación de que la conducta de Noelia de Mingo se estaba agravando desde enero de 2003. Ambos se reunieron entonces con otro superior y decidieron que fuera sometida a un examen psiquiátrico. Según el testimonio de esta médico residente, un día antes de la agresión, se le había comunicado a Noelia de Mingo que tenía que someterse a un examen psiquiátrico.

Ese 3 de abril, María Alcalde la vio llegar a la sala "con la cara desencajada". Poco después "noté el cuchillo y me puse de pie" y sólo recuerda "encontrarse después en el suelo".

Por su parte, María Pilar P.M., que resultó policontusionada, indicó que cuando observó a la doctora De Mingo esgrimiendo un cuchillo y clavándolo "hasta el mango" en el cuerpo de sus víctimas, se dirigió a ella con la intención de arrebatarle el arma. "Quise frenar el ataque pero Noelia sujetaba el cuchillo con una fuerza tan brutal que parecía que lo tenía pegado a la mano", explicó María Pilar.

Otra de las víctimas, Carmen F.C., una enfermera que recibió diversas puñaladas, aseguró que en el momento de los hechos sintió "pánico y terror". Además, agregó que la imagen de Noelia de Mingo con el pelo en la cara mientras apuñalaba a sus compañeras y, sobre todo, su mirada, son dos cosas que no se le olvidarán "en la vida".

'Se reía sola, cada vez estaba más callada y ofrecía malas caras', dice una de las médicos agredidas

Finalmente y acompañada de su marido, declaró, en un testimonio escalofriante, Carmen M.L, todavía afectada por los hechos, que le dejaron con una "invalidez permanente". "No me apetece salir a la calle. Echo de menos todo; mi trabajo, mi libertad", dijo Carmen, que aseguró que sólo conocía a De Mingo de vista.
Se enfrenta a 66 años de prisión

En el proceso, que tiene previsto celebrarse en ocho sesiones, el fiscal reclama 65 años y 11 meses de prisión y alternativamente internamiento en un centro cerrado por el mismo tiempo para De Mingo, a la que también pide que por vía de responsabilidad civil indemnice a los familiares de los fallecidos y a los heridos con más de 757.892 euros.

El Ministerio Público señala que el "responsable civil subsidiario es la Clínica de la Concepción (Fundación Jiménez Díaz) y la aseguradora Mapfre, en virtud y dentro de los límites del seguro concertado".

El fiscal estima que la acusada, que "padecía de esquizofrenia tipo paranoide con delirios de persecución que afectaba a todo tipo de relaciones sociales y laborales y limitaba parcialmente su capacidad volitiva e intelectual", es autora de tres delitos de asesinato, cuatro tentativas de asesinato, dos delitos de lesiones y una falta de lesiones con la eximente incompleta de enajenación mental y la agravante de alevosía.

COMUNICADO: Caso Noelia de Mingo – Fundación Jiménez Díaz

Después de las declaraciones de la Doctora Dña. María Alcalde víctima de agresión por la Dra. de Mingo, realizadas durante el juicio de ésta, y que hacían alusión a la determinación tomada por los responsables del Hospital Fundación Jiménez Díaz, en las cuales señalaba que “a la Dra. Noelia de Mingo le asignaron sólo pacientes nuevas para que hiciera menos daño…”

Al respecto, la Asociación El Defensor del Paciente en base a dichas manifestaciones denunciará al Hospital Fundación Jiménez Díaz y a los responsables del hospital, por imprudencia y atentado contra la salud de las pacientes que acudían nuevas e ignorantes con lo que podía sucederles.

La dejación de funciones de los responsables del Hospital Fundación Jiménez Díaz y la irresponsabilidad de poner en manos de la Dra. Noelia de Mingo pacientes que acudían por primera vez a consulta, con conocimiento del daño que pudiera ocasionarles, nos ha llevado a tomar esta determinación.

ADEPA

La médica Noelia de Mingo, que el pasado 3 de abril mató a puñaladas a tres personas e hirió a otras cinco en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, "presenta y presentaba en el momento en que ocurrieron los hechos una esquizofrenia tipo paranoide", según concluye un informe pericial psicológico. Así lo aseguraron ayer fuentes de la Asociación El Defensor del Paciente (Adepa), que añadieron que este informe fue solicitado por el abogado que representa a las familias de los tres fallecidos para su valoración psicopatológica o psiquiátrica.

El informe fue realizado por las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid María Paz Ruiz y Concepción de la Peña, tras admitirlo así el titular del juzgado de instrucción número 33 de Madrid que investiga el caso. El estudio pericial concluye que la doctora Noelia de Mingo "presentaba un complejo sistema de delirios que describían una conspiración elaborada contra ella (...), llegando a generarse estructura de delirio cada vez más firme".

El informe añade que la estructura delirante de la médica "se alimentaba de alucinaciones auditivas, así como visuales" y explica, además, que desde la perspectiva forense el subtipo de esquizofrenia paranoide "es la que con más frecuencia desencadena actos agresivos y violentos por la riqueza y expresividad de sus síntomas", que persisten durante al menos seis meses.

"La característica principal", continúa el estudio pericial encargado por las familias de los fallecidos, "es la presencia de ideas delirantes y alucinaciones, unida además a la conservación de la inteligencia y no presencia de deterioro, por lo cual no se pierde la lógica para otros temas y, en ocasiones, la disfunción social / laboral no resulta muy acusada y apreciable para los demás", concluye.

El trastorno descrito, según las psicólogas, "está directamente relacionado con la conducta punible" y, según añaden, "aboca a la peritada a la comisión delictiva".
Conspiración elaborada

El informe también revela que De Mingo presentaba un complejo sistema de delirios "que describían una conspiración bien elaborada contra ella" y que se fueron haciendo más firmes con el paso del tiempo, "llegando a encapsularse hasta resultar irreductible".

Matizan los peritos que los hechos cometidos el pasado 3 de abril "corresponden a una motivación y una dinámica primariamente psicóticas" y "están en relación directa, y surgen en respuesta a las alucinaciones e interpretaciones delirantes descritas". "Además, como es característico de la esquizofrenia, se producen con gran carga de violencia, unido a una llamativa frialdad afectiva antes, durante y después de su producción", señalan.

Este informe fue elaborado después de mantener una entrevista con los padres de la médica, así como dos entrevistas clínicas con ésta. Estas entrevistas fueron realizadas en varias sesiones celebradas los días 9 y 23 de abril, y 14 de mayo de 2003 en el hospital Gregorio Marañón y en las dependencias de la Clínica Médico Forense de los Juzgados de plaza de Castilla.

Noelia De Mingo mató a puñaladas, supuestamente en estado de enajenación mental, a la médica Leilah El Ouamaari, a la paciente Jacinta Gómez y a Félix Vallés -que estaba en la clínica visitando a su esposa-, e hirió a otras cinco personas.

De Mingo se encuentra desde el pasado 30 de abril en la enfermería de la prisión madrileña de Soto del Real, a donde fue trasladada desde la Unidad de Psiquiatría del hospital Gregorio Marañón por orden judicial.

Según declaró la propia agresora ante el juez el pasado 9 de abril, estuvo tomando medicación durante unos meses porque sus padres fueron a hablar con un psiquiatra que se la prescribió. En su testimonio, insistió que había comprado un cuchillo el día anterior "por unos diez euros" para amenazar a sus compañeros. "Lo de pincharles no lo había pensado", dijo, porque creía que le habían grabado tanto en la calle como en su propia casa.

De Mingo confesó que llevaba "dos meses" planeando su venganza, ya que pensaba que estaba siendo espiada por sus compañeros. "Sabían cosas de mí que sólo podían conocer si me estaban espiando", declaró.

ESTE CASO FUE MUY SONADO AQUI EN ESPAÑA! LA VERDAD ES UN POCO LARGO, PERO QUERIA COMPARTIRLO CON USTEDES


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