claudia mijangos

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claudia mijangos

Mensaje  suli el Mar Dic 07, 2010 11:11 pm

El reloj marcaba las 5 de la mañana del 24 de abril de 1989, cuando el cuerpo de Alfredo Gutierrez Mijangos, de 6 años de edad, fue despertado abruptamente por su madre, Claudia Mijangos Arzac, quien sin compasión enterraba una y otra vez un cuchillo.

El dolor que provocaba el arma blanca hizo gritar horrorosamente al niño, lo que motivo que su hermana mayor, Claudia María, quien dormía en la habitación contigua a la de su madre y en donde ocurría el asesinato de su hermano menor, fuera a ver lo que ocurría; la sorpresa fue ver a su madre acuchillando a su hermano de 6 años de edad.

Claudia María, de 11 años, le grito a su madre que no lo hiciera y que dejara a su hermano. Mijangos, de 33 años de edad, no reaccionó y observándola como a una enemiga, se lanzó contra ella y la persiguió hasta las escaleras empujándola, agarrándola del cabello y apuñalandola decenas de veces, hasta que Claudia María dejó de defenderse.

Los gritos de auxilio de su hija mayor despertaron a los vecinos, quienes sin sospechar lo que pasaba en la casa contigua, ignoraron los alaridos de la hija mayor de Mijangos Arzac, y regresaron a los brazos de morfeo.

Mijangos Arzac dejó el cuerpo de Claudia María tirado en las escaleras de su casa, para dirigirse al cuarto de sus hijas y continuar con su macabra obra. Le faltaba asesinar a sangre fría a su hija Ana Belén de 9 años de edad. Sin piedad y contemplando a su hija que con temor la observaba, la agarró del brazo y la empezó a apuñalar una y otra vez hasta que también ella dejó de defenderse.

Los tres cuerpos de los niños fueron arrastrados hasta la habitación principal para ser colocados uno sobre otro. Así, sus vidas expiraron. El reporte del médico forense fue enfático: los niños murieron desangrados.

No conforme con el asesinato de sus tres hijos, Claudia Mijangos Arzac durmió al lado de sus cuerpos inertes y espero el amanecer.

A las 9 de la mañana, Verónica Vázquez, una de sus amigas, fue a visitarla. Tocó el timbre y no obtuvo respuesta alguna, pero sabía que su amiga no saldría ese día, así que insistió. La respuesta tardó en llegar y 5 minutos después, la escena empezó tétrica. La perilla de la entrada de la casa de Mijangos Arzac daba vueltas como en una película de terror, Vázquez esperaba ver a Claudia, pero no ocurrió nada. La puerta sólo quedó entre abierta.

Asustada, Verónica entró para ver lo que pasaba y observó que Mijangos Arzac se dirigía a las escaleras. Vázquez le habló, pero Mijangos no le respondió. Insistiendo, Verónica le preguntaba desesperada a su amiga que qué pasaba y fue entonces que Claudia Mijangos Arzac, volteando lentamente, le dio la cara. Su bata de dormir estaba totalmente cubierta de sangre, las muñecas de sus manos estaban sangrando, su pies se encontraban descalzos.

Horrorizada, Verónica Vázquez salió de la casa y comenzó a gritar en la calle pidiendo auxilio. Los vecinos salieron para ver qué es lo que sucedía. La policía no tardó en llegar al lugar de los hechos.
Minutos después, dos policías entraron a la casa de Claudia Mijangos Arzac para ver qué es lo que ocurría. Al llegar a las escaleras observaron que se encontraban llenas de sangre; así, los dos policías se dirigieron lentamente al primer cuarto en donde observaron que la cama estaba destendida y sin ningún ocupante. El segundo cuarto, que pertenecía a las hijas de Claudia Mijangos Arzac, también se encontraban vacías y con las camas desarregladas.

Al entrar a la tercera habitación, los policías no podían creer lo que estaban viendo. La escena era de lo más brutal. Los tres niños estaban apilados, uno tras otro, cubiertos de sangre y sobre la cama de su mamá. Mijangos se encontraba semi sentada sobre su cama, con la mirada perdida y bañada en sangre. Los policías le preguntaron si había alguien más en la casa y la única respuesta que obtuvieron fue un implacable silencio.

Minutos después, las ambulancias y los agentes del Ministerio Público llegaron a la casa que perteneció a los Gutiérrez Mijangos encontrando la misma escena tétrica y devastadora que encontraron los policías.

Los tres niños fueron llevados al SEMEFO, mientras que a Claudia Mijangos Arzac la trasladaron al IMSS para ser atendida por las heridas que tenía en sus manos y muñecas.

En su primera declaración, Mijangos Arzac aseguró no recordar nada, mientras que su esposo consiguió uno de los mejores abogados de Querétaro para que llevara el caso de su aún esposa. Los familiares y amigos de Claudia no podían creer que ella fuera la autora de los hechos ocurridos aquel 24 de abril y apoyaron moral y económicamente a la infanticida

Para la segunda declaración, Mijangos Arzac aseguró que una voz le ordenó matar a sus hijos. El proceso duró un año, tiempo en el cual Claudia Mijangos llevó su proceso en el Penal de Mujeres del Estado de Querétaro, para tiempo después ser trasladada a la Ciudad de México en donde fue recluida en un hospital psiquiátrico donde permaneció, dicen lo que saben, menos de un año para ser puesta en libertad






En 20 años ha corrido mucha tinta en torno a Claudia Mijangos



El lunes 24 de abril se cumplieron 20 años del asesinato de tres niños en la colonia Jardines de la Hacienda. El hecho conmocionó al vecindario y a la ciudad entera, sobre todo cuando se supo que el crimen lo había cometido la propia madre, Claudia Mijangos Arzac, una señora joven que pasaba por momentos de crisis al interior de su familia.


Al parejo con la conmoción, en estos tres lustros la voz popular ha construido innumerables versiones sobre el acontecimiento, incluso algunas donde se hace intervenir a demonios y fantasmas. También se han ocupado del caso medios de comunicación de cobertura nacional y dio material para el libro Evidencias de vida después de la muerte , de Carlos Trejo. La casa de Hacienda Vegil 408, “casa embrujada”, continúa en el abandono y es visitada con frecuencia por curiosos y estudiosos del mundo “paranormal”.

Aquel 24 de abril

Claudia María, Ana Belén y Alfredo Gutiérrez Mijangos, de 11, 9 y 6 años, respectivamente, fueron inmolados el 24 de abril de 1989, entre las 5 y 6 de la mañana.

De acuerdo con versiones periodísticas de la época, las autopsias, que duraron alrededor de cinco horas, revelaron que los pequeños murieron a causa de las heridas, producidas con tres cuchillos de cocina, produciendo desangramiento; perforación de pulmón, perforación del corazón, en caso de las dos niñas; y en el niño, amputación total de la mano izquierda y casi cercenamiento de la derecha.

Los cuerpos de los niños se encontraron en un cuarto, colocados uno sobre otro.

El asesinato fue reportado a la policía por Verónica Vázquez, amiga de Claudia, que llegó de visita. La mujer, según la testigo, “actuaba como si nada hubiera ocurrido”. La filicida, una vez descubierta, logró causarse heridas superficiales en brazos y pecho al intentar quitarse la vida, pero fue detenida y posteriormente trasladada a la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Después de atenderla, los encargados de recibirla declararon que Mijangos no ingresó bajo el efecto de sedante alguno; aún cuando en el lugar de los hechos se encontró el frasco de los medicamentos que presuntamente tomaba para controlar las constantes depresiones que sufría.

Una vez pasado el efecto del sedante, al preguntarle por sus hijos afirmó que los niños estaban en el colegio y tenía que ir a recogerlos; aún del domingo recordaba algunas cosas; pero, volvía a perder todo sentido de realidad cuando se le cuestionaba sobre la causa de sus heridas y lo que ocurrió la madrugada del lunes.


“Otras realidades”

Claudia Mijangos era una persona maniaco depresiva y sufría esporádicas lagunas mentales y delirio de persecución. Incluso decía a sus amistades que su ex esposo Alfredo Gutiérrez Castaños, empleado bancario de 41 años, la agredía y llegó a golpearla en algunas ocasiones; también, ella temía que Gutiérrez les pudiera hacer daño a los niños.

Surgieron opiniones encontradas… había quienes no podían creerlo, puesto que Claudia impartía clases gratis de ética y religión en el colegio Fray Luis de León, donde sus hijos estudiaban, a niños de primaria. Sin embargo, los vecinos decían que era una persona muy conflictiva, castigaba con severidad a los niños e incluso llegó a golpearlos.

La noticia del asesinato acusó revuelo en toda la sociedad queretana, especialmente entre los vinculados al Fray Luis; de hecho, el resto de los alumnos no quería regresar a clases por temor a que apareciera la mujer y les hiciera daño.

Los mitos

Como era de esperarse, ante un hecho como éste, surgieron varios rumores que siguen y siguen… aquí algunos de los más sonados.

Uno de los “clásicos” dice que “la Mijangos” salió con uno de los cuchillos lleno de sangre en la mano y actuaba como si eso, y tener su ropa llena de sangre, fuera lo más ordinario; otros… que la cabeza de un niño pendía de su mano.

Esta última versión fue expuesta en un libro por el estudioso del mundo paranormal Carlos Trejo. Cuando el equipo de investigadores ingresó a la vivienda de Jardines de la Hacienda para tomar un video, una de las integrantes del grupo aseguró haber visto a una niña asomarse de la cocina. Esa niña, se dijo, vestía su pijama ensangrentada.

En el libro Evidencias de vida después de la muerte se relata, además, una pequeña historia de terror: cuenta que un niño pequeño, vecino de la familia y de nombre Luisito , jugaba en la calle cuando se le voló la pelota dentro de la casa; decide entrar a buscarla y se encuentra con una niña que, de pronto, se convierte en espectro y él sale corriendo.

Esta historia es desmentida por el también investigador del mundo paranormal Eduardo Escoto, en entrevista con esta reportera. Niega conocer esa historia y asegura que Trejo robó el video y a la versión original le agregó efectos especiales que alteraron los acontecimientos.

Lo cierto es que no sólo en el video se registra el movimiento de las puertas sin razón aparente, otros visitantes de la casa han dicho que las puertas se abren y se cierran solas; al entrar (o incluso al pararse frente a la casa) se siente un ambiente denso y “vibras” muy pesadas. Un grupo de visitantes, que tomó una foto frente a la casa, asegura ver una sombra en ella, cuando se supone que la casa está vacía.

La gente, que se resiste a creer que una mujer sea capaz de matar a sus propios hijos, ha preferido inclinarse por pensar que Claudia estaba en una de sus crisis nerviosas y descargó sobre los niños el odio que sentía por su ex marido,. Incluso se dijo que Claudia María era la más parecida a su padre y por ello fue la que recibió más cuchilladas.

Cuando Mijangos estuvo en el Cereso, mientras continuaba el proceso para determinar su estado mental (recordemos que los abogados alegaban demencia temporal), las custodias decían que Claudia estaba poseída, pues “platicaba con alguien” y hacía una voz diferente, una voz más gruesa… tétrica; ella misma decía que la visitaba el demonio. Por esto a las custodias les daba miedo estar con ella y ninguna de ellas se quería quedar a cargo.

Claudia Mijangos proviene de una familia acomodada y se convirtió en multimillonaria al recibir la herencia de sus padres; por esto no falta quien piense que el proceso fue manipulado por conflictos de intereses, tanto por parte de su familia como de Alfredo Gutiérrez.

Eduardo Escoto asegura haber tenido una conversación con ella, donde le dijo no recordar lo ocurrido; salvo una discusión con su ex esposo después de una kermés del colegio, incluso dice que él la golpeó… después tocan la puerta y baja a abrir… después hay una laguna hasta el momento en que llegó Verónica a buscarla, pero ignora porque está aterrada. Esto hace surgir la sospecha de que no haya sido ella y que se trate de algo planeado por el marido para quedarse con la fortuna Mijangos.

Actualmente, es algo incierto el verdadero paradero de estas personas. Entre las versiones que circulan de boca en boca, se afirma que Claudia vive con su psicólogo en una zona residencial de Irapuato. Eso mismo lo sostiene Carlos Trejo. Escoto, por su parte, dice que ella retornó a Querétaro y se casó con su médico; que es una señora muy tranquila y, dentro de lo que cabe, vive normal y en paz. Alfredo Gutiérrez Castaños se niega rotundamente a hablar del caso lo cual descarta la idea que sostiene Carlos Trejo en el sentido de que está muerto.

Una última versión es que Mijangos sigue presa en un penal de mujeres en México y tiene un tumor cerebral inoperable, el cual le produce alucinaciones.

En la última presentación de Trejo en esta ciudad, en la que abordaría la investigación correspondiente al caso, no emitió comentario alguno al respecto; aparentemente, esto se debió a las peticiones de los vecinos que ya no querían ver gente curiosa rondando la casa y con intenciones de entrar.

A raíz de que el video de Carlos Trejo fue presentado en un programa nacional de entretenimiento, se incrementó el número de curiosos y ello propició que las autoridades, a petición del vecindario, levantaran una barda que bloquea cualquier entrada al inmueble. Además se colocó alambre de púas. De igual manera fue elevada la altura de la barda trasera de la casa y también fue circundada con alambre de púas.

De acuerdo con vecinos, la casa de Jardines de la Hacienda ha sido vendida ya en tres ocasiones. Actualmente, la casa se encuentra en venta por cuarta ocasión. Piden cuarenta mil pesos por ella pero hasta ahora nadie está dispuesto a dar ese dinero.

Rumores… rumores y misterios… es lo que marca este caso
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Re: claudia mijangos

Mensaje  huitron el Mar Dic 07, 2010 11:38 pm

gracias x la informacion pero el tema ya estaba
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Re: claudia mijangos

Mensaje  asesinos el Jue Dic 09, 2010 12:04 am

suli escribió:El reloj marcaba las 5 de la mañana del 24 de abril de 1989, cuando el cuerpo de Alfredo Gutierrez Mijangos, de 6 años de edad, fue despertado abruptamente por su madre, Claudia Mijangos Arzac, quien sin compasión enterraba una y otra vez un cuchillo.

El dolor que provocaba el arma blanca hizo gritar horrorosamente al niño, lo que motivo que su hermana mayor, Claudia María, quien dormía en la habitación contigua a la de su madre y en donde ocurría el asesinato de su hermano menor, fuera a ver lo que ocurría; la sorpresa fue ver a su madre acuchillando a su hermano de 6 años de edad.

Claudia María, de 11 años, le grito a su madre que no lo hiciera y que dejara a su hermano. Mijangos, de 33 años de edad, no reaccionó y observándola como a una enemiga, se lanzó contra ella y la persiguió hasta las escaleras empujándola, agarrándola del cabello y apuñalandola decenas de veces, hasta que Claudia María dejó de defenderse.

Los gritos de auxilio de su hija mayor despertaron a los vecinos, quienes sin sospechar lo que pasaba en la casa contigua, ignoraron los alaridos de la hija mayor de Mijangos Arzac, y regresaron a los brazos de morfeo.

Mijangos Arzac dejó el cuerpo de Claudia María tirado en las escaleras de su casa, para dirigirse al cuarto de sus hijas y continuar con su macabra obra. Le faltaba asesinar a sangre fría a su hija Ana Belén de 9 años de edad. Sin piedad y contemplando a su hija que con temor la observaba, la agarró del brazo y la empezó a apuñalar una y otra vez hasta que también ella dejó de defenderse.

Los tres cuerpos de los niños fueron arrastrados hasta la habitación principal para ser colocados uno sobre otro. Así, sus vidas expiraron. El reporte del médico forense fue enfático: los niños murieron desangrados.

No conforme con el asesinato de sus tres hijos, Claudia Mijangos Arzac durmió al lado de sus cuerpos inertes y espero el amanecer.

A las 9 de la mañana, Verónica Vázquez, una de sus amigas, fue a visitarla. Tocó el timbre y no obtuvo respuesta alguna, pero sabía que su amiga no saldría ese día, así que insistió. La respuesta tardó en llegar y 5 minutos después, la escena empezó tétrica. La perilla de la entrada de la casa de Mijangos Arzac daba vueltas como en una película de terror, Vázquez esperaba ver a Claudia, pero no ocurrió nada. La puerta sólo quedó entre abierta.

Asustada, Verónica entró para ver lo que pasaba y observó que Mijangos Arzac se dirigía a las escaleras. Vázquez le habló, pero Mijangos no le respondió. Insistiendo, Verónica le preguntaba desesperada a su amiga que qué pasaba y fue entonces que Claudia Mijangos Arzac, volteando lentamente, le dio la cara. Su bata de dormir estaba totalmente cubierta de sangre, las muñecas de sus manos estaban sangrando, su pies se encontraban descalzos.

Horrorizada, Verónica Vázquez salió de la casa y comenzó a gritar en la calle pidiendo auxilio. Los vecinos salieron para ver qué es lo que sucedía. La policía no tardó en llegar al lugar de los hechos.
Minutos después, dos policías entraron a la casa de Claudia Mijangos Arzac para ver qué es lo que ocurría. Al llegar a las escaleras observaron que se encontraban llenas de sangre; así, los dos policías se dirigieron lentamente al primer cuarto en donde observaron que la cama estaba destendida y sin ningún ocupante. El segundo cuarto, que pertenecía a las hijas de Claudia Mijangos Arzac, también se encontraban vacías y con las camas desarregladas.

Al entrar a la tercera habitación, los policías no podían creer lo que estaban viendo. La escena era de lo más brutal. Los tres niños estaban apilados, uno tras otro, cubiertos de sangre y sobre la cama de su mamá. Mijangos se encontraba semi sentada sobre su cama, con la mirada perdida y bañada en sangre. Los policías le preguntaron si había alguien más en la casa y la única respuesta que obtuvieron fue un implacable silencio.

Minutos después, las ambulancias y los agentes del Ministerio Público llegaron a la casa que perteneció a los Gutiérrez Mijangos encontrando la misma escena tétrica y devastadora que encontraron los policías.

Los tres niños fueron llevados al SEMEFO, mientras que a Claudia Mijangos Arzac la trasladaron al IMSS para ser atendida por las heridas que tenía en sus manos y muñecas.

En su primera declaración, Mijangos Arzac aseguró no recordar nada, mientras que su esposo consiguió uno de los mejores abogados de Querétaro para que llevara el caso de su aún esposa. Los familiares y amigos de Claudia no podían creer que ella fuera la autora de los hechos ocurridos aquel 24 de abril y apoyaron moral y económicamente a la infanticida

Para la segunda declaración, Mijangos Arzac aseguró que una voz le ordenó matar a sus hijos. El proceso duró un año, tiempo en el cual Claudia Mijangos llevó su proceso en el Penal de Mujeres del Estado de Querétaro, para tiempo después ser trasladada a la Ciudad de México en donde fue recluida en un hospital psiquiátrico donde permaneció, dicen lo que saben, menos de un año para ser puesta en libertad






En 20 años ha corrido mucha tinta en torno a Claudia Mijangos



El lunes 24 de abril se cumplieron 20 años del asesinato de tres niños en la colonia Jardines de la Hacienda. El hecho conmocionó al vecindario y a la ciudad entera, sobre todo cuando se supo que el crimen lo había cometido la propia madre, Claudia Mijangos Arzac, una señora joven que pasaba por momentos de crisis al interior de su familia.


Al parejo con la conmoción, en estos tres lustros la voz popular ha construido innumerables versiones sobre el acontecimiento, incluso algunas donde se hace intervenir a demonios y fantasmas. También se han ocupado del caso medios de comunicación de cobertura nacional y dio material para el libro Evidencias de vida después de la muerte , de Carlos Trejo. La casa de Hacienda Vegil 408, “casa embrujada”, continúa en el abandono y es visitada con frecuencia por curiosos y estudiosos del mundo “paranormal”.

Aquel 24 de abril

Claudia María, Ana Belén y Alfredo Gutiérrez Mijangos, de 11, 9 y 6 años, respectivamente, fueron inmolados el 24 de abril de 1989, entre las 5 y 6 de la mañana.

De acuerdo con versiones periodísticas de la época, las autopsias, que duraron alrededor de cinco horas, revelaron que los pequeños murieron a causa de las heridas, producidas con tres cuchillos de cocina, produciendo desangramiento; perforación de pulmón, perforación del corazón, en caso de las dos niñas; y en el niño, amputación total de la mano izquierda y casi cercenamiento de la derecha.

Los cuerpos de los niños se encontraron en un cuarto, colocados uno sobre otro.

El asesinato fue reportado a la policía por Verónica Vázquez, amiga de Claudia, que llegó de visita. La mujer, según la testigo, “actuaba como si nada hubiera ocurrido”. La filicida, una vez descubierta, logró causarse heridas superficiales en brazos y pecho al intentar quitarse la vida, pero fue detenida y posteriormente trasladada a la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Después de atenderla, los encargados de recibirla declararon que Mijangos no ingresó bajo el efecto de sedante alguno; aún cuando en el lugar de los hechos se encontró el frasco de los medicamentos que presuntamente tomaba para controlar las constantes depresiones que sufría.

Una vez pasado el efecto del sedante, al preguntarle por sus hijos afirmó que los niños estaban en el colegio y tenía que ir a recogerlos; aún del domingo recordaba algunas cosas; pero, volvía a perder todo sentido de realidad cuando se le cuestionaba sobre la causa de sus heridas y lo que ocurrió la madrugada del lunes.


“Otras realidades”

Claudia Mijangos era una persona maniaco depresiva y sufría esporádicas lagunas mentales y delirio de persecución. Incluso decía a sus amistades que su ex esposo Alfredo Gutiérrez Castaños, empleado bancario de 41 años, la agredía y llegó a golpearla en algunas ocasiones; también, ella temía que Gutiérrez les pudiera hacer daño a los niños.

Surgieron opiniones encontradas… había quienes no podían creerlo, puesto que Claudia impartía clases gratis de ética y religión en el colegio Fray Luis de León, donde sus hijos estudiaban, a niños de primaria. Sin embargo, los vecinos decían que era una persona muy conflictiva, castigaba con severidad a los niños e incluso llegó a golpearlos.

La noticia del asesinato acusó revuelo en toda la sociedad queretana, especialmente entre los vinculados al Fray Luis; de hecho, el resto de los alumnos no quería regresar a clases por temor a que apareciera la mujer y les hiciera daño.

Los mitos

Como era de esperarse, ante un hecho como éste, surgieron varios rumores que siguen y siguen… aquí algunos de los más sonados.

Uno de los “clásicos” dice que “la Mijangos” salió con uno de los cuchillos lleno de sangre en la mano y actuaba como si eso, y tener su ropa llena de sangre, fuera lo más ordinario; otros… que la cabeza de un niño pendía de su mano.

Esta última versión fue expuesta en un libro por el estudioso del mundo paranormal Carlos Trejo. Cuando el equipo de investigadores ingresó a la vivienda de Jardines de la Hacienda para tomar un video, una de las integrantes del grupo aseguró haber visto a una niña asomarse de la cocina. Esa niña, se dijo, vestía su pijama ensangrentada.

En el libro Evidencias de vida después de la muerte se relata, además, una pequeña historia de terror: cuenta que un niño pequeño, vecino de la familia y de nombre Luisito , jugaba en la calle cuando se le voló la pelota dentro de la casa; decide entrar a buscarla y se encuentra con una niña que, de pronto, se convierte en espectro y él sale corriendo.

Esta historia es desmentida por el también investigador del mundo paranormal Eduardo Escoto, en entrevista con esta reportera. Niega conocer esa historia y asegura que Trejo robó el video y a la versión original le agregó efectos especiales que alteraron los acontecimientos.

Lo cierto es que no sólo en el video se registra el movimiento de las puertas sin razón aparente, otros visitantes de la casa han dicho que las puertas se abren y se cierran solas; al entrar (o incluso al pararse frente a la casa) se siente un ambiente denso y “vibras” muy pesadas. Un grupo de visitantes, que tomó una foto frente a la casa, asegura ver una sombra en ella, cuando se supone que la casa está vacía.

La gente, que se resiste a creer que una mujer sea capaz de matar a sus propios hijos, ha preferido inclinarse por pensar que Claudia estaba en una de sus crisis nerviosas y descargó sobre los niños el odio que sentía por su ex marido,. Incluso se dijo que Claudia María era la más parecida a su padre y por ello fue la que recibió más cuchilladas.

Cuando Mijangos estuvo en el Cereso, mientras continuaba el proceso para determinar su estado mental (recordemos que los abogados alegaban demencia temporal), las custodias decían que Claudia estaba poseída, pues “platicaba con alguien” y hacía una voz diferente, una voz más gruesa… tétrica; ella misma decía que la visitaba el demonio. Por esto a las custodias les daba miedo estar con ella y ninguna de ellas se quería quedar a cargo.

Claudia Mijangos proviene de una familia acomodada y se convirtió en multimillonaria al recibir la herencia de sus padres; por esto no falta quien piense que el proceso fue manipulado por conflictos de intereses, tanto por parte de su familia como de Alfredo Gutiérrez.

Eduardo Escoto asegura haber tenido una conversación con ella, donde le dijo no recordar lo ocurrido; salvo una discusión con su ex esposo después de una kermés del colegio, incluso dice que él la golpeó… después tocan la puerta y baja a abrir… después hay una laguna hasta el momento en que llegó Verónica a buscarla, pero ignora porque está aterrada. Esto hace surgir la sospecha de que no haya sido ella y que se trate de algo planeado por el marido para quedarse con la fortuna Mijangos.

Actualmente, es algo incierto el verdadero paradero de estas personas. Entre las versiones que circulan de boca en boca, se afirma que Claudia vive con su psicólogo en una zona residencial de Irapuato. Eso mismo lo sostiene Carlos Trejo. Escoto, por su parte, dice que ella retornó a Querétaro y se casó con su médico; que es una señora muy tranquila y, dentro de lo que cabe, vive normal y en paz. Alfredo Gutiérrez Castaños se niega rotundamente a hablar del caso lo cual descarta la idea que sostiene Carlos Trejo en el sentido de que está muerto.

Una última versión es que Mijangos sigue presa en un penal de mujeres en México y tiene un tumor cerebral inoperable, el cual le produce alucinaciones.

En la última presentación de Trejo en esta ciudad, en la que abordaría la investigación correspondiente al caso, no emitió comentario alguno al respecto; aparentemente, esto se debió a las peticiones de los vecinos que ya no querían ver gente curiosa rondando la casa y con intenciones de entrar.

A raíz de que el video de Carlos Trejo fue presentado en un programa nacional de entretenimiento, se incrementó el número de curiosos y ello propició que las autoridades, a petición del vecindario, levantaran una barda que bloquea cualquier entrada al inmueble. Además se colocó alambre de púas. De igual manera fue elevada la altura de la barda trasera de la casa y también fue circundada con alambre de púas.

De acuerdo con vecinos, la casa de Jardines de la Hacienda ha sido vendida ya en tres ocasiones. Actualmente, la casa se encuentra en venta por cuarta ocasión. Piden cuarenta mil pesos por ella pero hasta ahora nadie está dispuesto a dar ese dinero.

Rumores… rumores y misterios… es lo que marca este caso


muy buena historia y aportacion gracias
a tu imagen esta padre tu la hiciste ???
te quedo padre xD

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Re: claudia mijangos

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